Un muchacho vende estalactitas

O los libros de lo inevitable

Tuesday, February 09, 2010

señales del universo

suficiente.
(Del lat. sufficĭens, -entis).

1. adj. Bastante para lo que se necesita.
2. adj. Apto o idóneo.
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Miro una foto de hace unos cinco años y la vida se me atraviesa en el estómago. He visto rostros en sueños y he soñado rostros que me han herido. Miro alrededor y dos mujeres asiáticas caminan desnudas a lado de un hombre que maltrata a una mujer hablándole de vaginas estrechas mientras saca de su culo la sangre  como un rojo desgajado, como un derrumbe, como un incendio.

Para la poligamia hacen falta huevos, hace falta una reiteración de lo que eres,  de lo que intentas.

La insuficiencia manifiesta sobre la piel o sobre la forma en que se acomoda la carne del cuerpo a las entrañas. Las cicatrices de una piel antes otra piel que ahora menos pecas menos cuerpo

El vestigio de quien creí ser.

Una mujer extiende su desnudez bajo sábanas. Un hombre llega y se esconde a la altura de su sexo. La cabeza que descubro es la de mi madre y la cabeza que cerceno es la del hombre que se entrega...
Se fueron las frases, el llanto solipsista...

Despierto bajo el estupor de saber que me han herido. Quiero ver al culpable...

Quizá, después de todo, soy una bestia ignominiosa que se entretiene con el dolor ajeno, que supura la podredumbre de atraer todo lo que le daña, como si fuera un circo, como si en mirar lo que intento desaparecer me hundiera hasta el punto infame de tirarme al vacío... de desnucarme gratuitamente y luego mirar alrededor con los ojos entrecerrados de la estupidez que me traiciona.

Tirarme,

que me digan que no existo

Thursday, January 14, 2010

Leña del árbol caído

"No hay de comunitario más que la ilusión de estar juntos. Ciertamente, el atractivo de una vida colectiva auténtica existe en estado latente en el seno mismo de la ilusión -no hay ilusión sin soporte real- pero la comunidad verdadera está por crear. Ocurre que la fuerza de la mentira borra de la conciencia de los hombres la dura realidad de su aislamiento. Ocurre que en una calle animada nos olvidamos de que hay sufrimientos y separaciones. Y ya que a fuerza de mentiras olvidamos, el sufrimiento y las separaciones se endurecen; y a su vez la mentira también se quiebra sobre tal piedra angular. No queda ninguna ilusión a la medida de nuestra confusión.


El malestar me asalta en proporción a la muchedumbre que me rodea. En seguida, los compromisos que al  filo de las circunstancias yo acordaba a la estupidez corren a mi encuentro, afluyen a mí en oleadas alucinantes de cabeza sin rostro. El famoso cuadro de Edward Munch, El grito, me evoca una impresión sentida diez veces al día. Un hombre arrastrado por una multitud, sólo visible para sí mismo, grita repentinamente para romper el hechizo, recordarse, regresar a su piel. Asentimos tácitos, sonrisas estereotipadas, palabras sin vida, apatía y humillación desmigajadas tras sus pasos se amontonan, se sumen en él, le expulsan de sus deseos y de sus sueños, volatilizan la ilusión de "estar juntos". Nos tocamos sin encontrarnos; el aislamiento se suma y no se totaliza; el vacío se apodera de los hombres a medida que aumenta su densidad. La multitud me saca de mí mismo, permitiendo instalarse en mi presencia vacía millares de pequeñas renuncias.


Los anuncios luminosos reproducen en todas partes en un centelleo de neón la fórmula de Plotino: "Todos los seres están  juntos aunque cada uno de ellos permanezca separado". Basta, sin embargo, con extender la mano para tocarse, levantar los ojos para encontrarse, y mediante este simple gesto, todo se convierte en próximo y lejano, como por sortilegio."






Raoul Vaneigem, Tratado del saber vivir para uso de las jóvenes generaciones, Anagrama, 1998.


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Buena metáfora. En 2004 EU dio el golpe de Estado, ahora le manda menos ayuda económica que Brasil; El Banco Mundial no cede, no es su naturaleza. Francia sólo atina a pensar que es una posibilidad de mostrar que aún tiene algo de varo y... en realidad, con certeza, a nadie le importa auténticamente; nadie quisiera saber nada de la gente (nombres, números, empleos, condiciones físicas...).




Haití, de ahí los zombies, de ahí el vudú, de ahí los golpes de estado, la violencia, los salarios bajos, las imágenes que nos recuerdan que no todos somos los mismos, aunque en momentos como esos la gente realmente tenga la necesidad imperiosa de hacer algo que le retribuya en el futuro. Un desastre recuerda la amenza infantil de "¿por qué tú sí y yo no?"


Da pena ver la lástima propia sufrida en carne ajena.

Monday, December 07, 2009

El pico roto del cuervo alegre


Por lo general coincido con la idea de caminar entre muertos, de parir hijos oníricos y de contrarrestar -muy a mi pesar- la realidad de los otros como una aparente verdad a la que no he podido acceder. Me declaro completamente idiota ante las versiones de un minuto que no existió; en otras palabras ¿Cómo se podría enjuiciar lo que no compartimos (como diría la buena Virginia)?

Un momento; el sol se cae por encima. El horizonte cede ante la fuerza de un cuerpo que no es el nuestro y vemos un cuervo sobre un árbol:

la agigantada y cinética ilusión de la transparencia. 

Las manos del asesino alrededor del cuello anuncian la resurrección de un niño que ya no existe desde ahora. El momento intercambiado de una realidad supone que para los demás no existió. Como ese árbol que se cae en medio de la nada... como ese sonido que no existe si no es para alguien. No habría muerte, ni salvación, ni crímen... sólo el tiempo resbalándose de entre el pico del cuervo. El tiempo que crea un agua distinta de la otra que no vio nadie y que no volverá a ser la misma, otra vez...

Tuesday, November 17, 2009

caviar asesino

Un grupo de personas se golpean entre sí. Miran al piso y maldicen. Sus rostros son un incendio casi extinguido, una luz falsa que parece el resplandor de un televisor en medio de un cuarto con las luces apagadas. Pelean contra algo que parece un pez o un perro, un monstruo henchido de palabras letales; una leyenda colocada en los malos labios adecuados. 


Más allá, en el horizonte perpendicular a las vías de un tren; cerca de las barrancas disecadas para el paso,  un grupúsculo de niños escucha la cátedra de un minero intrépido. El gambusino de un poema crepitando en las boñigas.


La palabra caviar dilatando pupilas, como la rabia o la peste...


Luego vino la mierda, anticipo impostado de la fatalidad, los animales cerúleo y verde levitando a mi alrededor; el aguijón punzante extraído de la carne para evadir el miedo. 


Decapitar el verdor, el azul de una espiral viscosa y el tacto... la pura sensación de impregnar el ambiente con un cuerpo desconocido sobre un piso húmedo, defendiendo líquidos de colores como pescados, como ojos juzgando ante la espada los momentos de desnudarse, de caer como acostarse para siempre.

Monday, November 09, 2009

Búsqueda

"La vida está llena de culeros". Alguien alguna vez me preguntó para qué vivir sola si después de todo siempre iba a conflictuarme el desarraigo; el corporal, el de poros y puños.

Tengo 22 años, un hijo, la miopía en aumento, la casa revuelta y un completo desajuste de perversiones.

Quiero mirar esa pantalla como mirándome dentro de la redención.

Yo no soy nada y sin embargo podría gritar que una de las cosas que he sido es tuya.

El semen dentro y tuya, nada más.

Sin hijos, sin silencios, sin palmadas...

Todo cerrado y el semen dentro, como los platos dentro de las cajas.... como la mesa sin horas ni sentidos.

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No sé si Ted Hughes fue determinante en la vida de Plath. ¿Ella habría sido algo más que una poeta menor o un ama de casa normal si él no hubiera sido un perfecto imbécil? ¿De qué se habrían tratado los poemas? Si Hughes no hubiese estado, quizá Sylvia estaría viva y no sería quien fue... ¿Eso tiene más valor que ser un icono?

No creo...

Monday, May 25, 2009

vómito

Sentir el mareo como el preámbulo del miedo. Aprender a sonreír no es posible hoy. Dejar el estigma y habitar el lugar impreciso entre una búsqueda de espasmos y la necesidad de sentirte bien.
No dolor de cabeza
no teñidas de pelo
no lazos que detengan la maleza
no expedientes ni nombres ni revistas
no no no no

Todo parece que se perdió cuando me negué a usar tapabocas y desinfectande de manos.

Aún no soy una persona desinfectada, como las cantinas y las universidades.

Tuesday, April 21, 2009

Si tú miraras lo que veo que seguirás mirando lo que miré

manos que nacen de otras manos y dibujan cuerdas

cuerdas que pasan por encima de los cuellos

cuellos que se rompen ante cualquier pretexto

miradas de soslayo

lágrimas

improperios

visitas...

nombres como moscas sobre cadáveres

cadáveres sobre fragmentos del espacio

nulidad

formación

complicidad

ruptura

cuellos que anidan hueco, tras hueco...

como cuando haces un agujero para meter un clavo y luego ya no sirve...

pones encima un cuadro

pero hay un hueco...

Sanación...