O los libros de lo inevitable

Monday, June 26, 2006

su mano que ardía en el incendio de la ciudad.

Me duele la cabeza y las manos escriben con difícultad. Me duele la ritualidad que engloban los lunes y la gelatina amarilla, la forma en que suena un contenedor de agua a punto de vaciarse y el olor del fósforo quemando el papel arroz. Duele la circularidad y esta pasión insana por permanecer aquí sentada, mirando las diferentes texturas de la tinta que se plasmó en la hoja. Los trazos vueltos a conocer en primer plano y el nuevo aromatizante de ambiente tragándose la luz. Odio mis lentes y tal vez sea necesario desteñirme el cabello.
Quiero beber agua verde y no precisamente de las fuentes de Roma.

3 comments:

Eneas de Troya said...

Quiero un chicle de menta y una paleta. Quiero que bailes como en la discoteca.

Mina said...

agua que purifica el interior, mente que ya no logra precisar entre una coma y un punto, ¿para qué? para darnos cuenta que todo es lo mismo... monótono!

Anonymous said...

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