O los libros de lo inevitable

Thursday, May 29, 2008

25 y 26. Jesús Betz c'est moi


-¡Ey! ¡Ustedes!, ¿qué hacen aquí? Síganme, los llevo de regreso con los suyos.

El muchacho pronto nos presenta a unos liliputienses con piernas minúsculas, no más altos que yo: Temis, Wilson y Cástor.

A su vez, ellos nos presentan a un verdadero gigante, Lippman, a Kerch el enano, Hades el hombre esqueleto, Gertrudis la mujer barbuda, Pepita y Farlusa las hermanas siamesas, Andrónico, un ser mitad hombre, mitad mujer, Lilith la mujer serpiente...

No tienes por qué creerme, mamá, pero todo es verdad.

4 de abril de 1918. Pólux y yo nos reunimos con el director del gran circo. Nada que ver con Max Roberto. El señor Beauchamp es un caballero. Nos acepta, a condición, por supuesto, de que preparemos un acto para el espectáculo. Pólux sabe hacer malabares y tragar fuego. Yo sólo sé cantar...

-Esto es el "Gran Circo", no la ópera.

El señor Beauchamp prefiere aprovechar mi memoria de elefante. El público me interrogará sobre fechas históricas, no importa cuáles. En un mes debo aprenderlas todas.

A la mañana siguiente, el 5 de abril, setenta mil soldados japoneses desembarcan en Vladivostok.

Todo el mundo es muy amable conmigo, Pólux tuvo una gran idea. El gigante es gruñón por la mañana y las hermanas siamesas discuten por las tardes, pero eso es todo. Devoro los libros de historia. Me encantan.

La noche del 7 de abril, Pólux sale a dar un paseo por el campamento y los trapecistas lo tunden.

-¡Regresa a la "zona de los monstruos" y quédate ahí, larva miserable! No tienes nada que hacer entre nosotros.

Aquella noche comprendemos por qué los "otros" no se alejan jamás de sus remolques.

-No hay mejor lugar que la casa de uno- responden cuando preguntamos sobre el asunto.

[...]

Es el turno de los trapecistas, me quedo boquiabierto ante sus proezas aéreas. De repente, allá arriba, entre el cielo y la luz, aparece una silueta grácil, maravillosa. Un hada, mamá. Un hada que se pliega y se extiende dulcemente. Un hada que se envuelve y gira con suavidad en total armonía con la melodía de la orquesta. Me hipnotizan sus ondulaciones inigualables.

Pólux, con una amplia sonrisa, me toca la espalda:

-¿Todo bien, Jesús?, ¿te gusta Suma Katra?

Vi a Suma Katra por primera vez el 28 de febrero de 1919.

Después de su caravana final, los trapecistas amenazan a Pólux al pasar. Y Suma Katra me sonríe.

Me enamoré de Suma Katra el primero de marzo de 1919 a la media noche y un minuto.

-Pólux, ¡es indispensable que hable con ella!

Él me responde seriamente:

-No te va a contestar, Jesús.

-¡Pero DEBO hablarle!

-Suma Katra es muda, Jesús. Se quedó sin voz después de que un mago le hizo añicos el corazón...

Esa misma tarde Pólux accede a depositarme al pie del remolque de Suma Katra y por discreción se desaparece enseguida.

Mi voz se eleva dulcemente, fuerte y clara entre la naciente noche estrellada. Le canto mi amor. Suma Katra lo oye, lo escucha y viene a recogerlo furtivamente, como por arte de magia. Me invita a entrar en su remolque.

Durante toda la noche le canto mi vida, a veces alegre, a menudo triste. Suma Katra ronda a mi alrededor, es la revolución.

La mañana del 3 de marzo, sabemos que viviremos juntos. No se puede explicar, mamá. Con sus ojos y sus manos, Suma Katra supo decirme las palabra que esperaba y que ningunos labios pronunciaron jamás.

El 5 de marzo Pólux convoca a los de la "zona de los monstruos" y les expone el problema. Todo el mundo está de acuerdo, ni el director, ni los trapecistas ni nadie aceptará lo inconcebible.

¿Cómo la bella Suma Katra, la atracción del espectáculo, la joya silenciosa del "Gran Circo", podría enamorarse de la voz de un hombre-tronco, por más bella que ésta fuera?

Los otros lo saben también, en este circo los "normales" y los "monstruos" no se mezclan. Una vez más, Pólux organiza la huida.

Sin embargo, él se quedará entre los suyos, ha encontrado una familia. Suma reúne sus cosas y sus sustanciosos ahorros, tan atesorados.

La niche el del 11 al 12 de marzo de 1919, Pólux y el gigante organizan una pelea falsa con todos sus amigos a fin de desviar la atención del circo.

Desde ese día, Suma Katra y Jesús Betz viven felices, mamá.

Rápidamente preparamos un acto a dúo y convencimos a los productores.

Yo canto como un dios enamorado mientras ella me eleva a los cielos entre la música, ya sea con sus brazos o con sus piernas. Ella ejecuta, ante un público encantado por mi voz, coreografías difíciles de creer.

El 30 de junio de 1920, acostado al lado de Suma Katra, bajo los tilos en flor, recuerdo tus tisanas, mamá.

Nos presentamos en los teatros y las óperas de todo el país con éxito creciente. Ambiente festivo, faroles y aroma de algodón de azúcar...

El 5 de febrero de 1921 se estrena la película de Charlie Chaplin "The Kid". Con Suma, voy por primera vez al cine.

Es a Suma Katra a quien dicto hoy esta carta.
Soy feliz, mamá, aunque nunca haya podido estrecharte entre mis brazos ni a ti, ni a Mamamita ni a Suma Katra. Aunque nunca haya podido dar patadas o puñetazos a todos aquellos que lo merecían.

Soy feliz, pero lo seré todavía más, mamá, cuando Willy y tú vengan a Nueva York a vernos actuar.

Te mando el dinero para el viaje y dos boletos de primera fila para el 17 de julio de 1921.

Una fecha muy importante para mí, mamá.

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Fred Bernard & Francois Roca. FCE.

1 comment:

Jair Campos said...

Te rifaste, muchas gracias.